jueves, 23 de julio de 2026

Capitulo 10




Ingrid está feliz al estar al lado de Alfredo. Él la mira con indiferencia.

--¡no es posible, no es posible que no me recuerde. Le di mi virginidad¡¡ --piensa ella con angustia.

Constitución, ya que su cuñado no le hace caso, se dirige a Emilio y dice:

--por favor, déjame sentar.

Emilio mira triste a Alfredo, no se quiere separar de él. Alfredo no lo suelta y dice:

--el chico ahora está a mi cargo. Así lo decidió el padre, por allá hay muchos sitios, busca uno para ti.

Ingrid sonríe con disimulo, Constitución está furiosa. Se acerca a su madre, su intención es que ella se levante para así quitarle el sitio pero sin que se vea muy descarado.

--¿vamos, madre?

--no, hija. Yo aquí estoy bien.

Constitución tiene que hacer un gran esfuerzo por controlar la rabia. Se da cuenta que Alfredo no hace más que mirar a su hija. La mira con mirada libidinosa y a la mujer le da rabia. También ve celos en sus ojos ya que no soporta que esté al lado de Tomás.




Tomás y Natalia se miran. Se nota que se gustan pero ninguno de los dos están acostumbrado a un cortejo. Para ella es su primera vez, para él siempre eran o amantes de su padre que iban a comparar o muchachas que querían pasar un rato. Siente algo muy tierno por Natalia pero no sabe cómo hacerle para pedirle una cita sin que ella se asuste. La inocencia y hasta el miedo de ella lo conmueven pero eso hace que vaya con más cuidado. Constitución se acerca a Tomás.

--te quería dar las gracias por tu propuesta, gracias a ti mi madre está siendo atendida de la mejor manera.

--No te preocupes, ese dinero no es mío.

--sí pero la idea fue tuya y para mi eso es lo que cuenta.

--pues yo espero que tu madre no tenga nada de cuidado y se ponga bien en seguida.

Natalia escucha a Tomás ensimismada. Aunque tiene una cara de felicidad que no puede con ella, se ve estupenda. Con una falsa preocupación, Constitución mira a su hija y dice:

--hijita, estás pálida ¿te sientes mal?

Natalia mira a su madre sorprendida ya que está nunca se ha preocupado de sus cosas.

--que tontería, madre.

Constitución no la deja seguir para evitar que su hija diga algo que estropee sus planes. Constitución mira a Tomás y dice:

--yo creo que fue un error,  mi niña no debió venir pero es que te quería dar las gracias y por eso insistió.

Tomás sonríe a Natalia. 

--¡¡me siento bien, madre¡¡ --dice Natalia con dureza y es que lo que cree es que su madre la quiere separar de ese chico con el que está tan agusto y eso no lo permite.

Constitución sigue con su papel de madre:

--yo te veo muy mal, hija. ¿Tú no Tomás?

--pues en realidad --Tomás la ve bien sonriente y no sabe qué decir.

--Yo creo que le vendría bien salir a dar una vuelta pero claro yo me tengo que quedar y no se puede ir sola ¿Por qué no la llevas tú, Tomás?


Natalia mira a su madre gratamente sorprendida:

--bueno, yo...

Tomás mira a la adolescente con ternura y dice:

--si quieres, a mi no me importa.

Natalia lo mira con timidez, no se atreve a decirle que le gustaría mucho. Constitución va empujando a los dos muchachos hacia fuera de la sala:

--sí, sí.Tomás llévatela y tárdense todo lo que quieras, yo casi preferiría que mi hija no volvería. Mejor la llevas hasta la casa,  pueden regresar si quieren para el entierro. Y sino no hace falta. Tomás y Natalia se miran y suspiran. No se atreven a decirse nada. Constitución agarra del brazo a Tomás y hace que agarre a su hija:

--es que yo la veo tan mal que me da miedo que se me vaya a desmayar, tú cuídala bien.

--sí claro --dice él encantado.

Los dos se van abrazados, se miran con timidez. No se atreven a decirse nada. Natalia no entiende la actitud de su madre pero se aprovecha bien porque está encantada. Constitución vuelve a la sala de velatorio. Aunque no se mueve de su sitio, a Alfredo no le hace nada de gracia que entre la mujer sola. La rabia lo consume.

--¿¡pero qué es lo que está haciendo esta mujer?!¿¡acaso quiere poner a su hija en brazos de mi hijo??¿es que se la piensa meter en su cama?Pero si cree que puede competir con su hija lo lleva claro, que Tomás se divierta todo lo que quiera que cuando yo acabe con el rarito seré yo quien me beneficie a ese caramelo. Por una vez que se lleve a la virgen¡¡ --piensa para si con cara libidinosa.






Tomás y Natalia van hacia el coche en silencio. Los dos sonríen nerviosos y es que ninguno de los dos se atreve a decirse nada. A Tomás le gusta mucho esa muchacha y tiene miedo que piense que es un descarado. Él le abre la puerta muy galantemente. Ya afuera se miran sin saber qué hacer. 

--qué es lo que quieres que hagamos... ¿te llevo a tu casa, Vamos a dar una vuelta?

--No sé... como quieras... --dice ella con timidez.

--si quieres te invito a tomar algo. --dice él nervioso.

--vale.

--por aquí hay un bar muy bueno,te va a gustar mucho.

Aunque nunca fue tan lanzado como su padre tampoco fue tímido pero es que Natalia le gusta demasiado y tiene miedo de causarle mala impresión y es por eso que es tan reservado con ella. Los dos están muy nerviosos. Llegan a una cafetería cercana y aún no se han dicho nada. Él le retira la silla para que se siente, ella lo mira encantada.

--¿qué quieres tomar?

--lo que tú quieras --le dice ella sin atreverse a mirarle a los ojos.

Los dos toman unos refrescos. Con la voz temblando, él le va haciendo algunas preguntas sobre su vida en el pueblo, sobre el cambio que supone la ciudad. Ella responde excitada, nerviosa, contenta de estar con él. Pasan horas juntos, comen un bocadillo. Poco a poco los dos van entrando en confianza y ella le pregunta sobre sus cosas. Su trabajo.

--soy profesor.

--¿sí?

--de deporte ¿te gusta el deporte?

--pues en realidad soy bastante mala, en la escuela siempre reprobaba.

Tomás sonríe:

--pues yo te puedo ayudar, no sé te daré unos consejos.

--pues me vendrán bien para cuando tenga que volver.

A los dos les entristece ese comentario y es que recuerdan que la adolescente está de paso en la ciudad.

--¿y te quedarás mucho tiempo?

--pues no sé, depende de lo que diga mi madre. Nos presentamos en su casa sin avisar, depende de como vaya lo de mi abuela también.

--¿y no te gustaría quedarte aquí?

Los dos se miran nerviosos. Casi parece una declaración de amor y para que la chica no se asuste, él dice:

--por tu madre digo.

--es que mi madre nunca se preocupó por mi, tampoco creo que me quiera siempre.

--tu madre es un poco rara.

--según he visto nadie sabía que yo existía... ¿y tú mamá?

Tomás se pone nervioso, no se atreve a hablar de su historia con esa chica, le da vergüenza. No cree que sea una buena carta de presentación. Mira el reloj y dice:

--uy, se nos hace tarde, ya nos tenemos que ir, hablando hablando he pasado un rico rato.

Los dos se miran con intensidad, los dos se sonríen pero no se dicen nada más.


Ya todos van saliendo, Emilio tras los restos de su padre y acompañado de Alfredo seguido de Ingrid y Constitución. Alfredo está muy molesto por la ausencia de su hijo.

--¡¡llevan toda la tarde juntos, ya lo han hecho. Mi hijo resultó más listo de lo que pensé. Yo que me hubiera encantado ser el primero pero ni modo, así no vendrá sin saber nada y nos divertiremos más pero con las ganas de ese caramelo no me quedo --piensa entre furioso y excitado.

Tomás está llegando en ese momento. A la pareja se le ve muy compenetrada algo que es del agrado de Ingrid y Constitución. Alfredo y Tomás no se dicen nada pero se miran con rivalidad. Se acerca a él su amigo Alfredo. Los dos amigos se abrazan.

--pensé que ibas a necesitar apoyo pero te veo muy bien --le susurra Alfredo.

Tomás tenía ganas de presentar a su padre y su amigo pero no le parece el momento, no se quiere separar de Natalia y no quiere acercarla a su padre. Alfredo sí busca con la mirada al padre de su amigo. Aunque no lo conoce en seguida se fija en Alfredo:

--tiene que ser él --se dice.

Mira con interés a Ingrid.

--¡¿quién debe ser esa mujer que está a su lado? Tal y como lo mira parece su esposa pero yo sé que eso no es así. --piensa,

Todos van hacia el cementerio. Emilio se muestra tranquilo y feliz en brazos de Alfredo que no hace más que mirar a Natalia que está del lado de Tomás. Tomás y Natalia se sonríen con la mirada.






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