Emilio está feliz después de ese nuevo beso de Alfredo.
--¿ya no estás enfadado?
Emilio hace que no con la cabeza.
--¿y esta noche?¿qué pasa? --pregunta el chico excitado.
Alfredo lo maldice por dentro:
--¡¡maldito degenerado,me las vas a pagar¡¡¡y pensar que por culpa de Tomás me voy a tener que volver a someter al horror de estar con este cerdo¡¡¡y todo suponiendo que después de la lectura aún quieras revolcarte en la cama conmigo como el guarro malnacido que es¡¡
Emilio espera impaciente la respuesta de Alfredo que con una falsa dulzura le da un pellizco en la mejilla y dice:
--ay qué pícaro, veo que te gustó hacer el amor conmigo.¿eh?
--sí, me gustó mucho. --dice Emilio con timidez.
--claro que sí, lo haremos siempre que tú quieras.
Emilio está muy ansioso. Es un sueño volver a estar en brazos del atractivo sesentón;
--¿de veras?¿y en la mañana estarás?¿no te volverás a ir?
Alfredo lo acaricia con ternura cuando siente asco por él.
--estaré a tu lado.
Emilio lo abraza, se siente en un sueño.
--eres lo mejor que me ha pasado, espero que esto sea para toda la vida, ya no podría vivir sin ti.
Alfredo lo acaricia:
--que ricura.
--nunca creí que podría estar con un hombre, lo deseaba tanto.
Alfredo finge tristeza:
--me duele un poco pensar que lo hubieras hecho con cualquiera.
Emilio agacha la cabeza:
--te amo a ti.
Alfredo le levanta la mirada por la barbilla y dice:
--¿de veras me amas?¿estás seguro?
--daría mi vida por ti.
Alfredo sonríe victorioso:
--pues dentro de poco tendrás ocasión de demostrarlo --piensa.
Luego mirando a Emilio con su falso amor, le pregunta:
-¿estás dispuesto a decirle al mundo que me amas?
--sí, cuando tu quieras. Será un honor para mí.
Alfredo es un hombre muy atractivo y eso lo enciende y es todo un seductor que lo enamora con sus palabras de miel.
--de acuerdo pero viviremos en tu casa, serás mi hombre. Viviremos como un matrimonio y que el mundo se hunda si no les gusta.
Emilio no da crédito a lo que oye. Es un sueño:
–!¿estarás a mi lado?!
--sí. A partir de hoy seremos uno. Pues si estás de acuerdo, en cuanto se lea el testamento de tu padre aprovechamos que toda la familia está ahí y lo anunciamos.
–!sí. Si!
Emilio salta y lo abraza feliz sin darse cuenta de que la dulce mirada del sesentón es de puro desprecio.
--¿seguro que no te vas a arrepentir? --dice Alfredo.
--No ¿y tú?
--claro que no, nada me hará tan feliz como que en la lectura del testamento de tu padre digas que te acuestas conmigo, que me amas, que renunciarías a todo por mi.
--hasta a vivir...
Alfredo lo abraza y dice para sí:
--¡¡a ver si tienes huevos de decir que tienes un amante macho sabiendo que si lo haces yo me quedo con todo lo tuyo. No lo hará, me tendré que acostar con él otra vez ¡¡maldita sea¡¡¡espero que almenos sí logre llevarlo a mi cama¡¡ !espero que su calentura le nuble el cerebro!
--¿En que piensas? --Emilio enamorado.
Alfredo se muestra muy dulce:
--en que ya nos tenemos que ir.
--¿y eso es necesario? a mi no me importa ese dinero. ¿Para que lo quiero?
Alfredo tiene ganas de golpear al chico que siente que le robó lo que le pertenece.
--pues te tendrá que importar, a partir de hoy manejaras una fortuna. Eres el heredero universal de tu padre, tienes que ir.
Emilio no tiene interés en nada de eso. Saca algo de debajo de la almohada:
--mira lo que guardé, lo abrazaba todas las noches y soñaba que estaba contigo.
Es el traje de zorro que Alfredo usó la primera noche en que se acostaron. Alfredo lo acaricia dulcemente:
--que dulce eres.
Se besan.
--cuando anuncies que me amas vamos a mi casa a recoger mis cosas, si quieres hacemos el amor. En la misma cama donde fue tu primera vez.
--me gustaría mucho.
--deja el traje en el coche, así recordaremos nuestra primera vez.
Emilio lo obedece y con el traje en la mano sale al lado de Alfredo. Aunque se finge cariñoso, por dentro Alfredo maldice tanto a su hijo como a Emilio:
--¡¡por culpa de Tomás me tendré que dejar tocar por este asqueroso otra vez y se la voy a cobrar. Más que nunca me acostaré con Natalia y lo grabaré en video para que él lo vea. Para que vea como esa virgencita se comporta como una guarra conmigo¡ --piensa sonriendo vengativamente.
--¿en qué piensas? --dice Emilio.
--en todas esas cosas que te gusta hacerme y en cómo voy a disfrutar yo ahora gracias a ti.
Emilio se muestra enamorado no imagina los verdaderos planes de éste.
En el despacho del difunto, ya todo está listo. El notario espera. Sentados están Alfredo, Pedro y Constitución.
--no sé para qué hemos venido. Mi primo no me ha dejado nada fijo. --susurra Pedro.
Constitución lo mira con desprecio. Hay un abismo entre ellos.
--es que siempre has sido un bueno para nada.
--pero tú te casaste conmigo.
--si no me recuerdes ese error pero hace mucho que ya no hay nada entre nosotros, sólo espero que me des el divorcio.
--mientras tú no ames a otro hombre yo me quedo a tu lado, aún me quedan esperanzas.
El matrimonio habla en un susurro. Constitución no hace mucho caso a las palabras de su marido:
--si Alfredo se quisiera casar conmigo, si me quisiera --piensa Constitución.
En realidad el único motivo por el que la mujer, a pesar de su ambición, ha querido estar presente en esa lectura es para ver a su amado Alfredo. Constitución tiene al lado a Tomas y con mucho cariño le dice:
--¿qué te parece si esta noche vienes a cenar a casa? A Natalia le gustaría verte.
El corazón del guapo hijo de Alfredo late fuertemente:
–¿Natalia ha dicho eso?
--sí, habla de ti constantemente.
A Pedro no le gusta que su esposa juegue con los sentimientos de su sobrino ya que Natalia a ellos no les ha dicho nada.
--Pues yo no he oído decir a Natalia nada.
Constitución mira a su marido molesta y dice:
–!pero a mi ella siempre me dice lo contenta que está con Tomás!
Tomás sonríe enamorado. Pedro sigue insistiendo:
--pues que raro porque a mi me parece que a tu hija no le gusta hablar contigo. Sólo habla con tu madre. A ti te ignora.
Tomás está algo aturdido, no sabe en qué pensar. Constitución trata de animarlo:
--cómo sea, hay cosas que una madre sabe. Tú te vienes a cenar a casa esta noche y verás cómo mi hija está encantada.
Tomás suspira enamorado.
Tomás sonríe pero en seguida se le desencaja el rostro al ver entrar a Emilio y su padre. Tomás mira con pena a Emilio, siente compasión de él.
--este pobre infeliz no sabe lo que hace ¿cómo ha aceptado a mi padre?¿qué es lo que trama ahora? --piensa Tomás
Alfredo sonríe con ansiedad, se sienta al lado de Emilio. Tomás y su padre se mira con tensión. Alfredo se disculpa por la demora. Pedro tiene prisa en irse, Constitución está feliz detrás de Alfredo. El notario hace la lectura del testamento:
--Yo Emilio Morales-Casado en pleno uso de mis facultades mentales... nombro heredero de todos mis bienes a mi único hijo Emilio Morales-Casado...
Emilio no está demasiado interesado en ese dinero, mira enamorado a Alfredo que no le hace caso. El notario lee las condiciones del testamento:
--hasta que mi hijo no se case y tenga un hijo varón y se prueba la paternidad con un ADN todo queda administrado por mi primo Alfredo Torres… Mi hijo pierde todo si tiene una conducta inmoral. Si el administrador de sus bienes, tiene pruebas de que mi hijo se acuesta con algún hombre, mi hijo pierde automáticamente todo los bienes que pasan a manos exclusivas de mi primo Alfredo Torres…
Alfredo mira a Emilio como si le diera pena lo que pasa. Emilio mira a su amado y dice con seguridad:
--Alfredo se lo puede quedar con todo desde ya.. No sólo sí me he acostado con un hombre sino estoy saliendo con él y vamos a vivir juntos y no me interesa esa herencia, que se la quede ya Alfredo.
Todos los presentes están sorprendidos. Ni Alfredo se esperaba que Emilio renunciara a todo tan fácilmente.
















No hay comentarios:
Publicar un comentario