jueves, 23 de julio de 2026

Capitulo 8






Emilio siente miedo pero no se puede controlar, sus hormonas es lo que pide.

--¡¡ya duerme... ya duerme...no se va a enterar y si se entera no me va a pegar¡¡¡él es como yo... puedo ser sincero con él... no me tengo porque frustrar¡¡

Emilio mete la mano bajo la sábana para tocar el deseado aparato. Alfredo en realidad no está dormido, sólo lo fingía.

--¡¡me llegas a tocar --piensa para sí-- maldito maricón y te reviento vivo¡¡

Alfredo se mueve, se queda de lado. El trasero desnudo cara a Emilio que lo enloquece. Emilio no se resiste y lo acaricia en el muslo y luego va subiendo. Está ardiendo.

--¿qué haces Emilio, ¿qué pasa? --dice Alfredo como si se acabara de despertar.

Emilio se pone nervioso:

--¡¡es que te destapaste¡¡

--¡sí gracias, note fresco y por eso me desperté¡

Alfredo se tapa y se pone boca arriba:

--¿qué pasa?¿no puedes dormir?

Emilio hace que no con la cabeza. Alfredo

--¿quieres dormir conmigo?

Emilio mueve la cabeza muy contento. Alfredo se destapa y Emilio enloquece al tener al hombre desnudo en frente invitándolo a meterse en la cama. Alfredo pega bien el trasero a la pared y dice para sí:

--¡¡yo no me separo de la pared en todo la noche que esté degenerado es capaz de desgraciarme¡¡

Emilio mira a Alfredo encendido y éste le advierte:

--pero sólo dormir, no estaría bien que almenos en estos días de duelo pasara nada más aunque los dos lo queramos.

Emilio se pone de espalda a él, tiembla ya que la cama es pequeña y están muy juntos. El cuerpo de Alfredo está muy pegado al de Emilio que siente todo lo que le gusta. Lo tiene todo tan cerca y Emilio desea tocarlo... Alfredo lo rodea entre sus brazos y con su falso amor, Emilio se va relajando. Alfredo le habla con voz dulce:

--hoy ha sido un día de muchas emociones para ti, duerme, duerme tranquillo, yo estoy a tu lado. Conmigo nada malo te va a pasar, yo te voy a proteger. No pasa nada. Conmigo no tienes nada que temer.

Emilio no dice nada. La suave voz del seductor hombre es como una canción de cuna. Emilio se va quedando dormido en brazos de Alfredo.

--Emilio... mi amor --pregunta.

Emilio parece que duerme.

--maricón asqueroso --dice.

Emilio no se mueve, ya se ha dormido. Alfredo sonríe. Salta de la cama con cuidado de no despertar al chico.

--estoy pasando el peor mal trago de mi vida pero es que este muchacho no vale su peso en oro, vale ciento de veces más al igual que este cuerpo mío y lo justo es lo justo,  él tiene mi cuerpo y yo su dinero.







Al día siguiente, Emilio despierta en brazos de Alfredo. Parece que Alfredo duerme. Se mueve un poco y no pasa nada. Así que como quien no quiere la cosa, Emilio se lleva la mano atrás y en seguida nota que agarra algo. Es el instrumento sexual del hombre, es algo que le gusta pero no se atreve a ir más allá. En seguida lo suelta. Con cuidado de no despertarlo Emilio se pone de cara a él y lo abraza y Alfredo sí se despierta.

--¡¡¿pero se puede saber qué haces¡¡?

Alfredo grita con desprecio y Emilio se asusta. Cuando ya se ha despertado del todo, Alfredo se disculpa. Se da cuenta que se le olvidó la actuación falsamente arrepentido dice:

--perdón, es que me has clavado tu pistola. Es pequeñita pero la tienes muy dura.

--lo siento... yo... --dice avergonzado Emilio.

--no sí a mi me da igual, lo que pasa es que me has asustado¡¿nos duchamos juntos?¡

--¡¡sí¡¡

Alfredo va hacia el baño que tiene la habitación y Emilio tras él.

--Alfredo...

Y el hombre que tenía cara de asco se gira y lo mira con una dulzura que no siente:

--dime.

Aunque le da un poco de vergüenza, Emilio quiere que sepa lo especial que ha sido para él:

--anoche fui muy feliz, feliz como nunca,  ha sido el único día bueno que he tenido en mi vida...

Alfredo el sonríe y le acaricia con un cariño que Emilio no se da cuenta que no es verdadero:

--yo no te puedo decir que me alegro porque me da pena que no haya sido una persona feliz pero me da gusto que yo te haya hecho feliz y espero que nunca te arrepientes si es que estás sintiendo algo por mi y si es que llega a pasar algo.

Emilio lo abraza con devoción y dice:

--¡¡eres mi sueño, mi sueño hecho realidad¡¡

Y como Emilio no lo ve, Alfredo tiene el rostro lleno de rabia aunque lo acaricia con mucha dulzura y le dice suavemente al oído:

--espero que tu sueño nunca se convierta en una pesadilla.

Feliz en brazos de Alfredo, Emilio dice:

--y si lo es no me importa, no me importa morir porque he sido feliz y eso nunca nada lo cambiará.

--vaya --piensa para sí Alfredo-- este imbécil sería capaz de darme todo su dinero sólo por un revolcón y encima me daría las gracias pero en fin, prefiero hacerlo todo por la vía legal.

Emilio se siente protegido abrazado a Alfredo que no deja de acariciarlo:

--venga, me alegro que estés contento, que yo te ponga contento. Nos esperan días duros, no olvides que hoy velamos a tu padre.

--ya quisiera que todo esto pasara para que pudiéramos vivir esto contigo...

--y yo también pero falta todo... el velatorio, el entierro, el testamento...

A Alfredo los ojos le brillan.

--a mi no me importa nada de eso. No sé que hay que hacer con todo y me da igual.

--pues no debería pero no te preocupes, yo me ocupo de todo.

--¡¡gracias, gracias¡¡¡eres tan bueno conmigo.

--venga,  que se nos hace tarde...

Los dos se duchan juntos. Alfredo lo provoca con sus movimientos enjabonando y aclarando su cuerpo. Emilio se tapa el arma con la esponja porque le da vergüenza que el hombre se dé cuenta que se le dispara sola. Pero Alfredo sí lo ve pero no dice nada:

--¡¡tengo que ir rápido en colocar todas esas cámaras, con lo rápido que va este no sé si lo voy a controlar¡¡este tiene más ganas de sexo que yo que siempre pienso en eso¡¡ --dice para sí.

Los dos salen juntos y desnudos y mojados. A Emilio le gusta mucho el cuerpo humedecido de ese hombre tan irresistible. Desea amarlo ya pero no se atreve a decir nada, tiene miedo que no sea eso lo que el hombre quiere. Alfredo lo seca él mismo con una toalla y Emilio se enloquece al verlo desnudo y con todo moviéndose y al sentir que se toca y luego mientras Emilio se viste Alfredo se seca causando un gran placer a Emilio.

--¿siempre va a ser así? --Emilio.

–¿el que?

--tú y yo... juntos.

--si tu quieres...

--yo sí quiero y que me des besos...

Alfredo sonríe y dice:

--ahora no es el momento, bueno, sólo uno.

Alfredo le da un rápido beso y Emilio suspira.

--pero recuerda que esto es un secreto, nadie lo debe saber.

--si claro... a mi me da igual... mientras siempre sea así... --Emilio.

--bueno, tú tendrás que volver a tu casa.

--¡¡no quiero¡

--pero debes hacerlo.

--¿y tú te vendrías conmigo?

--no sé, yo es que no me gusta una casa tan grande.

--¡¡pues yo vengo aquí¡¡

--es que la gente puede sospechar.

--¡¡pero es que yo quiero vivir contigo¡¡ --dice Emilio ansioso-- esta casa es muy pequeña y no se vería raro que viviríamos en mi casa todos. Seguro que podríamos buscar algún lugar para vernos, aunque yo prefiero dormir siempre así como hoy.

--bueno,  ahora no es el momento de hablar de eso. Nos tenemos que vestir. Esperame, en el comedor debe estar el traje que pedí para ti y yo saco uno mio.

Alfredo desaparece y Emilio se queda feliz. Abraza la toalla que ha tenido el cuerpo del hombre:

--¡¡te amo, te amo¡¡ --dice vibrando de deseo y recordando el beso y el cuerpo desnudo, los tocamientos…







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