viernes, 24 de julio de 2026

Capitulo 24

 








Natalia y Alfredo se funden en un apasionado beso de amor. Los dos están felices, es una unión perfecta de almas y cuerpos, algo que ninguno de los dos jamás sintió y a los dos les parece un sueño. Los dos se miran después con mucha ternura:

--te amo –le dice ella.

Alfredo la abraza con angustia:

--que me has hecho, Natalia¿qué?

Ella lo acaricia:

--me he enamorado de ti. Tú tenías razón, ninguna mujer se te resiste

Él la besa en las manos.

--no te compares con las otras. Ahora sé que nunca fui feliz, que siempre viví engañado. Sólo di sexo y sólo he tenido sexo. Tú eres la primera mujer que me ama.

--Si me amas no me rechaces, quiero ser tuya esta noche. Aunque sea solo una vez.

Él la acaricia con mucha ternura:

--por amor te rechazo.

Ella llora, lo abraza desesperada:

--¡¡eres lo más bonito que me ha pasado¡¡no me condenes a no conocer el amor¡¡

él tiene un nudo en la garganta, no puede creer que él haya inspirado tanto amor como está viendo en esa muchacha.

--tu primera vez es algo demasiado puro y no la merezco.

--¡¡pero yo te amo a ti, quiero que seas el primero¡¡¿es que no me amas?¿es que ni siquiera te gusto para hacerme el favor?¡

Él es muy dulce con ella, está conmovido por el inmenso amor de ella.

--lo que siento por ti es demasiado puro y no quiero mancharlo. Tú eres demasiado pura.

A Alfredo le cuesta mucho rechazarla y abre la puerta invitando a la joven a salir para así evitar tentaciones. Natalia lleva puesto un abrigo de él encima. No sé quiere ir.

--dime que me amas, después de lo que pasó entre nosotros. Yo te amo, eres el primero al que me entrego de esta manera.

Alfredo está delante de ella:

--mi hijo se está muriendo y yo no puedo corresponder a tus sentimientos. Eres su novia.

--¡¡pero yo te amo a ti¡¡ --dice Natalia abrazándolo con desesperación.

--Y yo te agradezco que me quieras de esta manera, no sabes lo importante que es para mi y en nombre de ese amor que me tienes te pido que hagas feliz a mi hijo y sin condiciones, hazlo por mi.

Natalia le da un ligero beso en los labios que a los dos estremece:

--lo haré, como prueba de lo mucho que te amo haré siempre lo que me pidas, acompañaré a Tomás en los últimos días de su vida.

Alfredo le da un tierno beso en la mejilla y dice:

--pero él nunca debe saber que no lo amas, nunca debe saber que estás a su lado porque se está muriendo. No quiero que mi hijo sepa que vive sus últimos meses.

--será lo que tú digas.

Los dos se miran con ojos llorosos, aunque ninguno de los dos quiere irse él es quien da el primer paso. La mira triste y cierra la puerta. La oye llorar. Se mira al espejo con una sonrisa culpable:

--¡¡me ama, me ama¡¡¿cómo es posible que me ame?¡


El maduro galán siente que su corazón va a estallar y es que ama por primera vez. Siente mucho amor en su corazón y también mucho dolor. Llora en silencio:

--perdóname Tomás,  perdóname.

Se sofoca al ver a sus pies la blusa de la chica. No se atreve a tocarla, ya que se excita demasiado. Le tira una sábana encima para no verla. Se acaricia el labio:

--yo le di su primer beso y que distinto es todo.

Piensa con ternura en el ligero beso que le dio ella:

--fue tan distinto, tan tierno pero tan lleno de amor.

Natalia ya se ha metido en su cuarto. sufre por renunciar al amor pero está decidida:

--¡¡por amor a ti, mi amor, es por amor a ti que estaré con tu hijo¡¡si así quieres que te demuestre lo mucho que te amo así lo haré¡¡

Alfredo y Natalia por separado y tumbados en sus respectivas camas piensa en ese amor que los hace felices y que los quema y los tortura. No imagina que Ingrid los estaba observando escondida y que se ha dado cuenta de todo. Y lo ha grabado con su celular.

--¡¡me las van a pagar malditos¡¡¡

Mira la puerta del dormitorio de él:

--¡¡tú eres mío, sólo mío¡¡¡soy capaz de matarte y matarme luego antes de permitir que estés con una mujer que no sea yo y menos con mi nieta¡¡

Mira con mucho odio el dormitorio en el que duerme su nieta:

--¡¡eres tan ramera como tu madre¡¡¡ella no me lo quitó y tú tampoco me lo vas a quitar¡¡



Es de madrugada, una mujer en sombras se mete en la clínica y logra llegar hasta el dormitorio en el que está Tomás. Lo despierta con dos cachetadas.

--¿usted?

Ingrid se finge sufrida:

--¡¡vengo para que me ayudes, tienes que salvar a mi nieta del pecado¡¡

--¿de qué habla?

--tengo miedo por su virginidad, se le está ofreciendo a tu padre.

--¿¡eso no puede ser?¡

--por favor, no me digas que no te has dado cuenta que pasa algo raro.

--¡¡mi padre no me puede hacer eso¡¡

--tu padre la rechaza pero es hombre, hoy la tuvo que sacar a patadas de su dormitorio.

--¡¡Natalia es mi novia¡¡

--¡¡lo hizo para hacer feliz a tu padre, porque espera ser su amante¡¡¡me duele porque es mi nieta pero es una cualquiera¡¡

--¡¡no hable así de ella¡¡ella me quiero¡¡¿porqué mi padre iba a obligarla a que fuera mi novia a la fuerza¡¡

--¡¡porque te estás muriendo¡¡¡por eso¡

Ella le muestra la grabación de lo que ha sucedido entre su padre y su novia. Tomás lo descubre todo. Tomás sufre una fuerte crisis:

--¡¡no puede ser, no puede ser¡¡

--¡¡lo peor es que tu padre es el abuelo de Natalia¡¡

Y le muestra esa foto que es su tesoro. Pensar que Natalia es nieta de su padre lo atormenta tanto que se olvida de su enfermedad.

--¿¡como?¡¡

--¡¡Alfredo me abandonó embarazada. Constitución era su hija¡¡

Tomás se lleva las manos a la cabeza:

--¡¡ellos eran amantes¡¡

--¡¡lo sé,  yo no me podía callar y se lo dije a mi hija, por eso se mató, ahora tengo miedo que vuelva a pasar lo mismo¡¡ No le digas nada a tu padre,  llévate a Natalia lejos de aquí, donde nunca nadie sepa de vosotros, que Natalia olvide a su abuelo. Así yo podré ir preparando a Alfredo para cuando llegue la hora de decirle la verdad.

Tomás se queda muy angustiado. Ingrid está feliz, aunque se muestra afligida. Está segura que así logrará separar a Natalia y Alfredo aunque eso es solo la primera parte de su plan. No hay vigilancia (el vigilante duerme) en la clínica y logra entrar en enfermería y busca lo que encuentra: cloroformo. 


Es ya casi al amanecer cuando Ingrid se mete en el cuarto de Alfredo. Le pone un poco de algodón humedecido con cloroformo asegurándose que no va a despertar. Luego se desnuda y se mete en la cama y se abraza cara a él. Oye que se abre la puerta sigilosamente:

--¡¡lo sabía!! --piensa ella.

Entra Natalia que no se resigna a perder a su amado pero lo que ve le hiela la sangre. Él y su abuela están desnudos en la cama. Ella lo besa:

--qué noche más maravillosa, me has hecho tan feliz. Eres tan apasionado, más de 40 años siendo amantes y aún nos seguimos viendo a las escondidas como esa primera vez en la que me desvirgaste  pero yo sé que ninguna mujer te amará como yo. Ni tú jamás amarás a una mujer como me amas a mi.

Natalia sufre un gran shock y se va corriendo. Ingrid sonríe con maldad. Se levanta, se viste y se va. Natalia va a buscar a Tomás al hospital. El chico ha pedido el alta voluntaria y está por dejar el hospital. Los dos se sorprenden al encontrarse cara a cara. Ella lo abraza con desesperación:

--¡¡me tienes que alejar,  me tienes que alejar de tu padre¡¡¡él me quiere lastimar¡¡

--yo te salvaré, yo te alejaré de él.

Ella llora en sus brazos y él la acaricia con angustia. Le duele pensar que la chica que ama es la nieta de su padre.


A media mañana, Alfredo llega angustiado al hospital porque se ha despertado tarde. Se sorprende al no ver a Tomás en la habitación, esperaba encontrarlo con Natalia. Alfredo encuentra al doctor y le pregunta por su hijo:

--se fue, pidió el alta voluntaria y se fue. Dijo que no quería saber de usted que se iba del país y que no lo volvería a ver. Me pidió que le dijera eso.

--¿¡cómo?¡¡¡¿y usted porque lo dejó irse y solo?¡¡

--yo traté de convencerlo pero no lo pude obligar y su novia vino a buscarlo. Se fueron juntos.

Alfredo no da crédito a lo que oye.





Capítulo 23

 


Tomás mira de una forma sospechosa la manera en la que ven entre su padre y su novia.

--¿y desde cuando ustedes se llevan tan bien? --dice Tomás a su padre y a su novia.

Natalia no le dice nada, no podría mentir. Alfredo sonríe:

--Natalia es como una hija para mi. --dice Alfredo nervioso.

Natalia fulmina con la mirada a Alfredo. No está segura que eso que diga no sea verdad y le duele. De hecho nadie duda que sea verdad.

--¿de veras? --pregunta Tomás sorprendido.

--así es –dice el hombre besando la mano de su hijo muy cariñoso.

--veo que las cosas han cambiado, no sólo se ha resuelto el problema por el cual Natalia dejó la mansión sino que ahora hasta se lleva bien contigo.

Natalia y Alfredo se miran con mucho cariño,

--en estas semanas en la que no nos hemos separado el uno del otro, nos hemos unido mucho. Los dos nos hemos dado cuenta que teníamos una opinión equivocada el uno del otro. ¿a que sí? –dice Alfredo.

Natalia suspira enamorada:

--si, tu padre es un ser especial...

--pues que bueno que se la lleven tan bien. --Tomás.

--es la esposa ideal para ti. --Alfredo.

--bueno, bueno para eso aun faltan mucho años --Tomás.

Los presentes, aunque lo disimulan se miran con mucha tristeza. Para cambiar de tema, Alfredo dice:

--hablaré con el médico para saber cuando te dan el alta, de verdad me gustaría que vinieras a vivir con nosotros.

--hablé con Emilio antes del accidente --dice Tomás.

Alfredo el padre se siente incómodo, le da miedo que Natalia se vaya a enterar de qué se acostó con un hombre y por dinero.

--él ha aceptado bien que tú te quedases su herencia así que bueno, le podríamos proponer que él venga a vivir con nosotros. Es nuestro primo. Es muy niño aún y está muy perdido. No me gusta que esté tan solo.

A Alfredo no le hace mucha gracia. No quiere volver a ver a ese chico con él que se acostó, le da miedo por Natalia, no quiere que están cerca, se conozcan:

--te juro que lo pensaré --miente Alfredo ya que tiene claro que su respuesta es ni hablar.

--pues yo también pensaré si quiero irme a vivir a tu casa o no. --Tomás.

--está bien, tampoco te quiero presionar. --Alfredo.

Padre e hijo son muy amorosos. Natalia se siente incómoda.


Por su lado, Maria y Pedro han hecho el amor. María está feliz. Él se viste, se siente muy culpable.

--¡¡esto no debió pasar¡¡no sé qué me pasó¡¡

María es muy provocadora:

--llevas semanas hablándome de Constitución, hemos visitado su tumba miles de veces ¿no te apetecía pasar un rato rico conmigo?

Pedro se viste sofocado:

--¡¡pero es que todo está muy reciente y esta no es mi casa¡¡

--yo estoy seguro que a Constitución le gustaría que rehicieras tu vida tan pronto.

Pedro se abrocha los pantalones sofocado:

--yo quería mucho a Constitución.

Maria se le acerca y le acaricia el pecho desnudo provocadora:

--me has confesado todas tus intimidades, yo sé que hace mucho que no estabas con una mujer. No tiene nada de malo que te hayas dado el gusto. Seguro que lo necesitabas y mucho.

Maria trata de seducir de nuevo al hombre pero éste lo rechaza:

--¡¡será mejor que no nos volvamos a ver¡¡

Ella insiste y él la corre de la mansión de mala manera. Maria se va furiosa pero no se da por vencida. Ya siente que se está quedando sola y quiere conseguir marido a como dé lugar. Y rico si es posible.



En la noche, como siempre, Natalia y Alfredo se disponen a pasar la noche al lado de Tomás.

--No es necesario, yo ahora estoy bien. Prefiero que se vayan a descansar. --Tomás.

Alfredo no se quiere separar de su hijo y Natalia no se quiere separar de Alfredo. Los dos dicen que no. Alfredo mira a la joven y dice:

--tú, sí. Vete.

--no, yo me quedo contigo, como siempre. --dice mirando enamorada a Natalia.

Tomás se está dando cuenta que el interés de Natalia por su padre es excesivo. Alfredo tiene miedo que su hijo sospeche algo y mirando al amigo de Tomás dice:

--lleva a Natalia a la casa.

--no, no quiero. --suplica la joven mirando con mucho cariño a su amado.

Alfredo mira un poco regañón a Natalia y le susurra:

--dijiste que harías lo que yo quisiera.

Natalia se va visiblemente molesta y sin despedirse de nadie lo que duele a Tomás. Alfredo se muestra cariñoso y Tomás no dice nada. Hace que no se da cuenta que ve que algo raro está pasando entre su padre y su novia. Sospecha lo que es pero prefiere no pensar. 

--me gusta que volvamos a querernos, no me gustaba estar enfadado contigo. Te quiero mucho, hijo.

Alfredo acaricia la cabeza de su hijo tratando de sonreír y que él no lea el sufrimiento que lleva en sus ojos. 

--te ves cansado, viejo. Yo te agradezco todo tu cariño y tu atención pero vete a casa a dormir.

--no te quiero dejar solo.

--es que me voy a quedar más tranquilo sí sé que tú duermes en tu cama. Debes estar tan cansado.

--no, no estoy cansado. Prefiero quedarme aquí. Quiero estar todo el rato contigo, hemos perdido mucho tiempo y no quiero perder más tiempo.

--si voy a vivir contigo en la mansión ya tendremos todo el tiempo del mundo.

–¿así aceptas mi propuesta?

--si tú ahora te vas a dormir sí.

Alfredo está sentado sobre la cama de su hijo, le acaricia la cabeza muy paternalmente:

--está bien pero deja que me quede un rato más.




Natalia está en su cuarto. Se pone muy nerviosa estando ahí. Recuerda la brutalidad de Alfredo, su desnudez, el beso. Y aunque de quien se enamoró es del Alfredo tierno que ha descubierto en las últimas semanas no puede evitar sentir deseo por el recuerdo de aquella tarde. Va hacia del cuarto el hombre, esa cama en la que hace mucho que él ya no duerme pero su huella está impregnada en toda esa habitación:

--te amo, te amo tanto.

De repente se oye la puerta del cuarto y se da cuenta que Alfredo está dentro. Los dos se miran con emoción.

--¿qué haces aquí? --pregunta ella.

Él sonríe y dice:

--eso te lo debería preguntar yo.

Ella lo mira y un fuego la quema, la devora. Se levanta y cierra la puerta con llave. Los dos tiemblan de deseo.

--¿por qué haces eso? --pregunta él.

--Yo me he hecho novia de tu hijo por ti pero ahora te pido algo a cambio.

–¿el que?

ella se empieza a desabrochar la blusa. él traga saliva nervioso como si fuera su primera vez.

--no hagas eso... por favor... --jadea él.

ella se muestra en sujetador y se lo iba a quitar pero él la cubre con un abrigo, la mira con cariño:

--eres la novia de mi hijo.

Ella está nerviosa:

--nunca pensé que yo diría esto y me da miedo que pienses que soy una cualquiera pero sí me tengo que sacrificar quiero ser feliz esta noche. quiero que me hagas el amor. Quiero regalarte mi virginidad a ti hoy.

Él está conmovido y excitado y lucha por mantener las distancias:

--estoy muy halagado pero has confundido las cosas, soy el padre de tu novio.

--¡¡pero yo te amo a ti¡¡ --dice ella desesperada.

Aunque por un lado hubiera preferido no oír nada, Alfredo se emociona mucho al oír la confesión de la joven. Es la primera vez que él siente que ama, la primera vez de verdad que se siente amado.

--Natalia, por favor, no sigas.

--una vez te desprecié te humille y es por eso que me ofrezco a ti como prueba de mi amor. No me importa si me humillas, si me desprecias. Me enamoré de ti, no quería pero te amo. Y quiero que seas el primero aunque después pienses lo peor de mi.

--Natalia no--suplica él roto de dolor.

--¿por qué me rechazas? Es mi primera vez y quiero que sea contigo, luego haré lo que tú digas pero por favor, regalame esta noche.

Natalia lo mira con todo su amor, un amor que él corresponde y no puede rechazar. Ella se acerca a él para besarlo y él tiembla, no la puede rechazar.







Capitulo 22








Alfredo y Natalia se miran frente a frente. Los dos suspiran, nunca se sintieron así. Sienten una gran fuerza, una gran magia que los devora, que los atrapa. Él siente su amor. Es algo que le gusta, que le sorprende. El corazón de los dos late con más fuerza que nunca. Alfredo la acaricia y eso estremece a los dos. Con mucha tristeza, él le dice:

--no le puedes hacer eso.  te salvó la vida.

--si pero...

Él le acaricia los labios con mucha ternura. Sus ojos se gritan que se están amando:

--ese hombre del que dices que estás enamorada tiene que comprender, no puedes estar con un hombre que no sea mi hijo. Se lo debes.

Natalia mira a Alfredo con ojos llorosos:

--no puedes pedirme esto ¿qué es lo que tú quieres que me acueste con tu hijo sin quererlo? No me puedes pedir esto tú, ¡¡precisamente tú¡¡ !pretendes que regale mi virginidad a tu hijo!

Él le pone la mano en los labios para que se calle.

-no hables de eso.

los dos se miran tristes:

--te lo pido yo porque soy su padre y no te estoy pidiendo nada sucio, sólo que lo hagas feliz. El poco muy poco tiempo de vida que le queda.

--sí pero es que si soy su novia va a querer besos, caricias y no me puedes pedir eso.

Natalia llora con angustia y él la acaricia con mucha ternura:

--sé que es difícil lo que te pido. Has estado a su lado durante todas estas semanas, algo debes sentir por él.

--agradecimiento.

Natalia mira a ese hombre al que un día despreció y se calla que si ha estado al lado de Tomás ha sido por acompañar al padre. 

--¿y por ese agradecimiento que le tienes a mi hijo no puedes hacerlo feliz?

Con lágrimas en los ojos, Natalia dice:

--es que no es fácil pedirme que renuncie al amor por agradecimiento.

Alfredo habla con ternura, con una ternura a la que nunca habló a una mujer. Y es que por esa chica siente algo especial, por esa chica que lo mira de una manera como jamás una mujer lo había mirado.

--si no lo haces por mi hijo --él traga saliva, su corazón palpita fuertemente-- hazlo por mi, si en algo me estimas, que mi hijo sea feliz.

Los dos se miran con emoción, con intensidad. El amor que está sintiendo el uno atraviesa al otro. Ella toma la mano de él y se acaricia el rostro. Los dos disfrutan mucho esa caricia. Ella le besa las manos y dice:

--eres muy importante para mi. Jamás un hombre fue tan importante como tú. No sé qué me pasó, me importas de más. Más que mi vida.

Alfredo la escucha al borde de un infarto, esas palabras de la muchacha parecen casi una declaración de amor pero él prefiere no darse por aludido. Natalia nunca había hablado de esa manera a un hombre pero es que jamás sintió por un hombre lo que está sintiendo por Alfredo.

--dime lo que quieres que haga y lo haré, por ti daría mi vida. --ella.

Los dos se miran con muchas ganas de besarse, pero sólo se abrazan y frustran demás deseos. Alfredo porque sufre demasiado por la próxima muerte de su hijo y no desea sentir lo que está sintiendo por la chica que quiere su hijo, Natalia porque por amor a Alfredo está renunciando a lo más grande que ha sentido. Roto de dolor, Alfredo dice a la chica:

--no dejes morir solo a mi hijo, que muera feliz.

Alfredo llora en sus brazos. Los dos se sienten uno. Tienen el corazón el uno pegado en el otro.

--te amo, te amo... Sí... te amo... esto sí es amor... ahora no estoy confundida. Esto es el amor --piensa ella.

--no puede ser, no puede ser.  No ha salido del hospital,  se tuvo que enamorar aquí. --piensa él.

Su corazón va a mil por minuto, se siente amado y le gusta y lo que es peor siente que la ama:

--no puede ser, no puede ser, yo no puedo estar sintiendo esto.--sigue pensando.

A él la conmueven sus lágrimas, él la acaricia:

--gracias, gracias por tu sacrificio, ninguna mujer había hecho esto por mí, de veras que te lo agradezco,  de corazón.

Ella lo mira a los labios, se muere por besarlos pero sabe qué no debe ser. Piensa en el salvaje beso que él le robó, su primer beso, y luego en el tierno beso de Tomas, mira a ese hombre:

--cómo es posible que ahora lo ame tanto, es que ni por Tomás sentir algo tan grande. ¿que me ha pasado que me ha pasado? --dice ella para sí.

A pesar que es un amor que le gusta, es un amor que la hace sufrir:

--su hijo se muere y me salvó la vida, no le puedo hacer esto. Es porque lo amo que tengo que hacer feliz a su hijo. --sigue pensando ella.

él la acaricia:

--no llores, tú tienes toda la vida por delante para ser feliz. Vamos, sé que será duro pero estaremos juntos.

él la besa en la mejilla. Los dos sienten ese beso como una unión total de sus cuerpos y sus almas.

A pesar que no se quieren separar, lo hacen:

--ven, vamos al cuarto.








Los dos entran el uno al lado del otro. A Tomás se le ilumina el rostro al ver a Natalia:

--volviste.

Alfredo la anima con la mirada a hacer lo que él desea. Natalia se acerca a Tomás, le toma de la mano y dice:

--sí, seré tu novia.

Alfredo mira a su padre con cariño y le dice:

--no sé qué le dijiste pero gracias.

Alfredo se acerca a su hijo, él y Natalia se miran con mucho amor. Alfredo acaricia la cabeza a su hijo y dice:

--nada, que te quiere mucho.

Natalia no dice nada, se traga sus lágrimas. Tomás extiende su mano:

--ven, dame un beso.

Natalia mira a Alfredo, no puede besar a Tomás en frente del hombre al que en verdad quiere, al hombre del que se enamoró sin querer, el hombre al que despreció y ahora ama. Alfredo se alegra al ver la felicidad en el rostro de su hijo pero los celos lo carcomen.

--yo os dejo solo, par de tórtolos --dice Alfredo con una sonrisa forzada.

Natalia se queda cerca de Tomás que reclama ese beso. Natalia y Alfredo se miran rotos de dolor. Alfredo los deja solos. Entonces Natalia se arrodilla delante de Tomás y cierra los ojos para que Tomás le dé un beso que sólo él disfruta.

--te amo.--dice él..

Alfredo está en la puerta, roto de dolor. Llorando y consumido por los celos.

--¡¡no puede ser, no puede ser ¿que es esto que estoy sintiendo?

Sus sentimientos lo atormentan. Alguien pone una mano sobre su hombre y se sobresalta. 

--¿qué pasó, Tomás...?

Es Alfredo el amigo, Alfredo el padre lo abraza. Se tiene que consolar de haber perdido a la mujer que ama, de estar apunto de perder a su hijo. Alfredo el padre necesita que le dé un poco el aire. Salen los dos Alfredo juntos.

--mi hijo salió del coma.

--¡¡esto es una gran noticia¡¡

--lo sería, pero no le queda mucho tiempo.

--lo importante es que sea feliz, lo poco o mucho que le quede de vida.

--hablaré con el médico, no quiero que nadie le diga nada. Que Tomás no sepa que se muere. Esto es algo que debe quedar entre el doctor, tú, yo y Natalia.

--Natalia es una gran muchacha.  no pensé que quisiera tanto a Tomás pero lo debe querer mucho ¿no?

Con el alma deshecha, Alfredo dice:

--claro que sí. los dos están ahora juntos. Se hicieron novios. por eso me salí.

El mayor de los Alfredo no comparte la alegría del otro pero tiene que hacer un esfuerzo para fingir que sí.

--pues dejamos a los enamorados solos y nos vamos a tomar algo al bar ¿hace? --dice Alfredo el amigo.

A Alfredo el padre le hace muy bien la compañía del amigo de su hijo.

--quiero llevarme a mi hijo a casa, convéncelo ni que sea porque Natalia esté ahí. Tal vez se vea raro pero si le digo que el haberlo visto tan cerca de la muerte que no quiero perder el tiempo. No quiero que sospeche que se muere.

--él estaba preocupado porque le quitaras a Natalia pero bueno, al ver lo mucho que lo ha cuidado. no creo que ahora se vaya a oponer. Está claro que es a él a quien quiere Natalia.

Alfredo tiene que controlarse mucho para que sus celos no le descubran.


Al rato los dos Alfredo van a ver a Tomás, Natalia se quiere quedar en un rincón pero Tomás no la suelta.

--sé que a ti no te gusta esa casa pero te quiero tener cerca.--Alfredo el padre.

--a mi no me molesta, tenerte en mi casa pero estarás mejor con tu padre.

Divertido, Tomás dice:

--ni que me estuviera muriendo.

Los dos Alfredo fuerzan una sonrisa. Tomás mira a Natalia:

--¿y tú que me dices? Me alegro que resolvieras tu problema y vivas en esa casa¿no te importará tenerme cerca? a lo mejor a tu abuela no le gusta que su nieta tenga tan cerca a su novio.

Natalia mira muy enamorada a Alfredo y dice:

--mi abuela está en sus cosas, no le importará y yo,  haré lo que diga tu padre.

Tomás mira de una forma sospechosa la manera en la que ven entre su padre y su novia.







Capitulo 27 y último

  Alfredo y Natalia se miran con mucho rencor. --¿Cuál es tu rabia? ¡¡¿qué no me acosté contigo? ¡¡eso no te daba derecho a apartarme de mi ...